Las primersa horas del campamento siempre son ajetreadas. Los chicos se emplean a fondo en conocer rápidamente las instalaciones, hay muchas miradas y un poco de nervios: todo es nuevo. Pero su capacidad de adaptación es asombrosa, a las pocas horas toman posesión de la que va a ser su casa durante estos quince días y cierran lazos de amistad con los compañeros con los que sienten especial afinidad. Y es en ese momento cuando empiezan a disfrutar al cien por cien.
En el Campamento de El Campello este proceso se ha cumplido con una rapidez sorprendente, lo que según el equipo responsable es la mejor de las señales de que todo va a ir bien.
De momento, el lunes se emplearon a fondo en decorar los dormitorios y otras partes comunes del 'camp'. Todo un derroche de creatividad según nos cuentan, queda claro que toman posesión de su territorio y además trabajando en equipo.
Otro de los momentos claves del día es la prueba de nivel de inglés. Como sabéis sirve para ubicar a cada chico en el taller donde pueda tener un mayor rendimiento. Ellos saben que el día es largo y hay tiempo para todo, así que asumieron la tarea con la misma alegría que todas las demás.
Tras la comida del lunes se impuso una peli, que nos tuviera al resguardo de las altas temperaturas de estos días. Y ya cuando el sol empieza a descender, todos corriendo a la playa: baños, risas, voley y fútbol playa. Hay que quemar toda esa energia desbordante.
Pero quizá el momento más especial del día llega con la noche. Tras la cena se organizó el juego Depredador, que da un poco de miedito pero les apasiona. Por si fuera poco, esas carreras ayudan a conciliar el sueño.
Hoy nuestra galería de fotos se centra en el trabajo de aula pero en la próxima prometemos seguirles la pista cuando disfrutan al aire libre. Esperamos que os guste.









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